ORACIÓN DE AÑO NUEVO

 

Señor, primeramente te queremos dar gracias por este año 2105 que pasó. Gracias por cada bendición, por cada lección y por cada experiencia.

 

Queremos dedicarte este nuevo año. Poner cada día en tus manos y someterlos a tu voluntad santísima. Continúa guiándonos en nuestro caminar contigo. Ayúdanos a crecer espiritualmente y así poderte conocerte mejor.

 

Danos la oportunidad de pasar más tiempo con nuestras familias y a amigos. Que juntos podamos crecer en amor y ser apoyo unos para con los otros.

 

Ayúdanos a reconocer la necesidad de evangelizar a las personas que están a nuestro alrededor. Danos las palabras y el respaldo del Espíritu Santo, para poder compartir tu amor con otros.

 

Bendice a nuestra Iglesia, a sus Pastores y a nuestros hermanos en la fe. Úsenos para alcanzar en nuestra comunidad y hacer brillar tu luz en nuestra ciudad.

 

Te dedicamos nuestro trabajo, nuestros talentos y habilidades. Nuestra salud y la de nuestros seres queridos, están en tus manos.

 

Señor danos de tu fuerza y sabiduría para vivir cada día mejor. Nuestro deseo es adorarte y exaltar tu nombre. Nuestros días son tuyos y nos alegramos en confiar que tú estarás con nosotros en este nuevo año y nos enseñarás a ser misericordiosos como tú, como lo es tu Padre Celestial.

 

 

Nos proponemos caminar cada uno de los días del año 2016, conducidos por las manos maternales de María. Amén.

 

AÑO NUEVO

 

El comienzo de un nuevo año tiene un significado especial para las diferentes culturas del mundo. Es un momento lleno de historia y tradiciones y, aunque la mayoría de nosotros celebramos y nos ponemos unas metas para el Año Nuevo, muy pocas personas conocen lo que hay detrás de las celebraciones y propósitos, y es probable que pocas personas conozcan las distintas maneras en las que se recibe el Año Nuevo en las distintas culturas.

 

Hoy iniciamos un nuevo año, un año que traerá consigo muchas bendiciones pero al mismo tiempo también traerá consigo situaciones que necesitarán de nuestro esfuerzo para poder superar, de nuestra fe para poder creer y recibir respuestas de Dios para nuestra vida.

 

La verdad es que todos quisiéramos que este año fuera solo de bendiciones, pero tenemos que ser conscientes que cada año trae consigo desafíos y retos que nos ayudarán a ser mejores para Dios, experiencias que nos ayudarán a crecer, sucesos que tendremos que pasar y que al final nos ayudarán para dar palabras de aliento o consejos a otros que cómo nosotros pasarán también por situaciones iguales o parecidas.

 

La mejor forma de comenzar este año es poniendo en las manos de Dios todo lo que vayamos a hacer, teniendo conciencia que Dios es Soberano y que Él es quien dicta cada propósito que se llevará acabo en nuestra vida. Lo lindo de todo esto es que el propósito final de Dios en cada situación que tendremos que enfrentar es bendecirnos, hacernos mejores, enseñarnos, capacitarnos e instruirnos en la vida.

 

Hoy quiero invitarte a depositar todos tus planes en Dios, a que este año que vamos a comenzar lo comencemos con nuestros ojos puestos en Dios, que hagamos un pacto con Dios que a pesar de cualquier tormenta que nos toque vivir en este año vamos a seguir siendo fieles a Él, porque Él ha sido fiel con nosotros.

 

Bendigo tu vida, la vida de tu familia y de las personas que hoy te rodean. Este año será un año poderoso y lleno de muchas bendiciones, un año en donde la gloria de Dios ha de manifestarse en tu vida.

 

Te bendigo y te motivo a que seas valiente, a que no olvides durante todo este año que a pesar de cualquier situación difícil que te toque enfrentar, de tu lado está un Dios Todopoderoso que no te dejará ni te abandonará, un Dios que ha prometido terminar la obra que comenzó en ti, que este año sea un año en donde le creamos a Dios, en donde nada nos aleje de lo que Dios quiere hacer en nuestra vida.

  

¡Feliz Año Nuevo 2016!

ORACIÓN A SANTA MARÍA

EN EL AÑO NUEVO

 

Santa María Madre de Dios:

Son pocas las veces que lo hago. Tú sabes que ya no acertamos a rezar,

solo te miramos y te miramos, y tú nos miras: Y eso nos basta.

 

Hemos olvidado aquellos oraciones que nos enseñaron siendo niños y no hemos aprendido a hablar contigo de otra manera más viva y concreta que encadenar palabras que salen del corazón y la pluma. Ellas son la expresión de nuestro amor y la expresión de nuestro cariño de hijos.

 

Al comenzar el nuevo año, te pedimos que nos ayudes a creer.

Pero nos resulta todo tan difícil… tan difícil...

Y, sin embargo, María, te necesitamos.

A veces nos sentimos muy mal dentro de nosotros.

Van pasando los años y sentimos el desgaste de la vida.

Por fuera todo parece funcionar bien: el trabajo, la familia, los amigos….

Cualquiera nos envidiaría. Pero, tú lo sabes, no nos sentimos bien.

 

Ya ha pasado un año más.

Y comenzamos un año nuevo, que muy pronto se va a desgastar,

y sabemos que todo seguirá igual. Los mismos problemas,

las mismas preocupaciones, los mismos trabajos…

Y así ¿hasta cuándo, Madre? ¿Hasta cuándo María?

 

¡Cuánto desearíamos poder renovar nuestra vida desde dentro!

¡Desde dentro!Encontrar en nosotros una alegría nueva,

una fuerza diferente para vivir cada día.

¡Cambiar¡ Cambiar, ser mejores con nosotros mismos y con todos.

Pero la existencia nos dice que no podemos esperar grandes cambios.

 

Santa María: Tu nos entregaste el fruto bendito de tu vientre: Jesús.

Aquella noche en Belén escuchaste resonar en los cielos

el anuncio angélico de la paz, primer don al mundo del Verbo hecho carne. Tú que tuviste en tus brazos al Enmanuel,

inclina benigna tu mirada sobre la noche oscura de nuestra tierra

todavía embriagada de odio y de violencia.

 

Comenzamos un año nuevo: Lo ponemos en tus manos de Madre.

Y en este año que comenzamos queremos pedirte que nos regales a tu Hijo, Palabra eterna del Padre, y fruto bendito de tu vientre.

Que esta Palabra esté en nuestros labios, aunque nos queme como un fuego, para que sepamos hablar como Jesús, para que comuniquemos la verdad y la vida, para que proclamemos la Paz.

 

Te pedimos, Señora y Madre,

la palabra del payaso, para crear alegría;

y la palabra del amigo, para crear amistad.

Te pedimos, Madre de misericordia que donaste al Salvador al mundo,

la palabra del maestro que enseña,

la palabra de la madre que ama, la palabra del niño que empieza a hablar,

que empieza a nombrar las cosas, que dice papá y mamá.

 

Te pedimos la palabra del poeta que es bella y profunda…

Te pedimos la palabra del hombre que sabe guardar silencio

porque su palabra comienza en el corazón.

 

Te pedimos, esclava del Señor y Reina no los gritos,

sino el silencio; no la palabrería, sino la palabra;

no la palabra aprendida de memoria,

sino la palabra que expresa y comunica la vida;

no la palabra del mentiroso,

sino la palabra del hombre que es hombre de palabra.

 

Virgen María:

Que en lo escondido de la casa de Nazaret viviste con amor sencillo

y fiel la dimensión cotidiana de la relación familiar, entra en cada una de nuestras familias y derrite el hielo de la indiferencia y del silencio que vuelven extraños y lejanos a los padres entre sí y con sus hijos.

 

Te pedimos para nuestras familias, la palabra cálida,

la palabra cercana y entrañable…, la palabra humanizada.

Te pedimos la palabra de los hombres.

Te pedimos la palabra de Jesús, tu Hijo.

Tú que velas por cada uno de nosotros

y sabes lo que más necesitamos recibe nuestros miedos y temores

y transfórmalos en confianza.

 

Recibe nuestros sufrimientos y dolores

y transfórmalos en crecimiento.

Recibe nuestros desalientos y temores y transfórmalos en confianzas.

Recibe nuestros silencios y transfórmalos en adoración.

Recibe nuestra soledad y transfórmala en contemplación.

Recibe nuestras crisis y transfórmalas en maduración.

Recibe nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma.

Recibe nuestras lágrimas y transfórmalas en plegarias.

 

Recibe nuestras esperas y transfórmalas en esperanza.

Recibe nuestras frialdades, y transfórmalas en una presencia cálida.

Recibe nuestra ira y transfórmala en intimidad.

Recibe nuestra muerte y transfórmala en resurrección.

 

Santa María, Madre de Dios:

Danos la fe que tuviste tu para mirarte en todo.

Esperanza para no desfallecer en el camino y amor para amarte cada vez más y hacerte amar por los que nos rodean.

Que en este año que comenzamos, tengamos el corazón alerta,

el oído atento, las manos y la mente activos y que nos hallemos siempre dispuestos a hacer la voluntad de tu Hijo Jesús…

Quisiéramos sentir cercano a tu Hijo.

Estamos demasiado acostumbrados a un estilo de vida.

 

Han pasado tantas cosas en estos años.

Ha cambiado tanto la vida, hemos envejecido tanto por dentro.

Tú sabes, María, que nos dejamos arrastrar por la agitación de cada día.

Tal vez por eso no nos encontramos casi nunca

con esa palabra que es vida y luz para nuestra historia.

Tú estás con nosotros y nosotros andamos perdidos en mil cosas.

 

Santa María, Madre de Dios y Reina de la Paz:

graba bien en nuestro corazón que tú, hacia nosotros sólo puedes sentir amor y ternura. Recuérdanos, desde dentro, que tú nos aceptas tal como somos con nuestra mediocridad y nuestro pecado,

y que nos amas incluso aunque no cambiemos.

 

Que a lo largo de este año nuevo no nos alejemos mucho de ti.

Que sepamos encontrarte en nuestros sufrimientos y nuestras alegrías.

Entonces tal vez cambiaremos, y será un año nuevo. Amén.

 

Autor: Antonio DÍAZ TORTAJADA, sacerdote-Periodista  http://bit.ly/copy_win

Madre de la Iglesia: Enséñanos a ser misericordiosos como el Padre

Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, laboriosidad, etc.

Todos los días hagamos el camino de retorno hacia la gratuidad con Dios quien nos eligió… todo gratuito…todo viene de Él.

Papa Francisco

La paz y la guerra empiezan en el hogar.

Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias.

Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro, hagamos que toda familia viva feliz.

Beata Madre Teresa de Calcuta.

 

 

La auténtica oración  

 no es sólo una petición,  sino también alabanza,
acción de gracias, celebración, bendición, profesión de fe en el Señor que salva.                    San Juan Pablo II